A muchos la música escrita y cantada para alabar a Dios les incomoda, sienten vergüenza si alguien los sorprende cantando coros o alabanzas. Para otros, cantar a Dios es tan normal que lo hacen con denuedo. Estos últimos no están al día de la farándula y de la alfombra roja, pues no suelen escuchar ni cantar las canciones seculares, las que cualquier gente “normal” canta. ¿Por qué algunos se empeñan por cantar coros o alabanzas a Dios?, creo que, mucho no saben cuan beneficioso es hacerlo, y otros que sí lo saben lo hacen con mayor entendimiento y entrega. Es que los cantos a Dios tiene una especial recompensa. Resulta que hay evidencia que cuando entonaron alabanzas a Dios (coros, coritos, canticos, himnos o como los conozcas), lograron grandes resultados, por ejemplo: David tocaba el arpa cuando Saúl, el rey, se sentía atormentado, y Saúl se aliviaba y se sentía mejor, y el espíritu malo se apartaba de él. Sorprendente, que una persona atormentada por un espíritu mal...