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¿Quién se merece que le sirvamos?

Es fácil servir a alguien que nos ha hecho bien, pero cuán difícil es servir a los que nos han ofendido, a los que nos han fallado, a los que nos han herido. Nos excusamos con la frase “no quiero ser hipócrita, y servirle por compromiso”, en vez de perdonarlo, amarlo y sin rencor servirle como lo enseñó nuestro Señor Jesucristo.

A pocas horas que Jesús fuera glorificado, que venciera a la muerte, fuera resucitado y reconocido por muchos escépticos como “verdaderamente el hijo de Dios”; sabiendo Jesús que su hora había llegado, nos amó hasta el fin.

Creo que el “amor” es lo que nos debe impulsar a “servir”. De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo único, y en esto hemos conocido el amor, en que él (Jesucristo), puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestra vida por los hermanos.

Observe con atención el ejemplo de servicios que Jesús nos dio:
  • Sabiendo que era el mayor que todos, el Maestro y Señor, se humilló, no le importó su posición jerárquica o poder, para servir a los demás.
Que tu posición jerárquica, tu estatus social, tu nivel económico, tu profesión o cualquier otra cosa, nunca limiten tu servicio. La corbata, el traje, el carro, tus títulos o tu orgullo, debes quitártelos, como Jesús se quitó el manto y tomó una palangana y una toalla y empezó a servir a los demás.
  • Hizo lo que otros consideraban que era trabajo de la servidumbre o de los esclavos: Lavar los pies, a los huéspedes.
A veces pensamos que atender al pobre es trabajo únicamente del gobierno, que ayudar a la viuda le corresponde a sus hijos, que lavar platos, hacer la limpieza de la casa o lavara la ropa solo lo debe hacer la servidumbre; ¿a cuántos has dejado de servir, solo por creer que no es tu responsabilidad?
  • Jesús, sabiendo que Judas lo traicionaría y que lo entregaría por unas monedas de plata, le lavó los pies, le sirvió demostrándole su amor.
Es fácil servir a alguien que nos ha hecho bien, pero cuán difícil es servir a los que nos han ofendido, a los que nos han fallado, a los que nos han herido. Nos excusamos con la frase “no quiero ser hipócrita, y servirle por compromiso”, en vez de perdonarlo, amarlo y sin rencor servirle como lo enseñó nuestro Señor Jesucristo.

Jesús dijo: Si sólo aman a la gente que los ama, no hacen nada extraordinario, atrévete a dejar los prejuicios y rencores, el orgullo y la vanidad, y busca una manera de serviría Dios.


Pastor: Obdulio León (La Misión)

Ref. Juan 13; Juan 3:16; 1ª. Juan 3:16; Lucas 6:32.

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