El rey David escribió las mismas palabras que hoy muchos podríamos estar diciendo a diario: Ten piedad de mí, Dios, conforme a tu misericordia; ¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado!, borra todas mis maldades. ¡Crea en mí, Dios un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí! Devuélveme el gozo de tu salvación.
La respuesta a esta plegaria, definitivamente no la podemos encontrar en nada o nadie de este mundo. Si esta es nuestra petición, Dios nos da una respuesta: Un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Por tanto:
- Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Como ocurre en esta humanidad, el fiador paga la deuda ajena, pues Jesús ya pagó nuestra deuda y Él nos da el gozo de su salvación, nos renueva, borra todas nuestras maldades, nos limpia de pecado.
- El Señor Jesucristo, es la respuesta a nuestras peticiones de perdón y renovación espiritual. Él permanece para siempre.
- Jesús es el Hijo de Dios, hecho perfecto para siempre, en Él podemos ser salvos. La Ley constituye sumos sacerdotes a hombres débiles, pero Dios nos dejó a Jesucristo, quien puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por nosotros.
Si Jesús es la respuesta ¿Dónde está Jesús? Para encontrarlo solemos hacer lo mismo que hizo María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, ellas diligentemente y muy de mañana fueron a buscarlo a la tumba donde había sido sepultado, preocupadas por ¿quién les quitaría la piedra? que cerraba el sepulcro.
Cometemos el error de buscar a Jesús en lugares donde solo podría estar muerto. Lo buscamos en amuletos, lugares místicos, ritos, dogmas, costumbres, religiones, etc. Quizá la respuesta a nuestra búsqueda es la misma que recibieron estas mujeres que lo buscaron en el sepulcro:
-No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado. Ha resucitado, no está aquí; …
Busca a Jesús donde puede ser hallado, búscalo en espíritu y verdad. Cree solamente.
Pastor: Obdulio León (La Misión)
Ref. Salmo 51; Filipenses 2; Hebreos 7; Marcos 16.
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