A muchos la música escrita y cantada para alabar a Dios les incomoda, sienten vergüenza si alguien los sorprende cantando coros o alabanzas.
Para otros, cantar a Dios es tan normal que lo hacen con denuedo. Estos últimos no están al día de la farándula y de la alfombra roja, pues no suelen escuchar ni cantar las canciones seculares, las que cualquier gente “normal” canta.
¿Por qué algunos se empeñan por cantar coros o alabanzas a Dios?, creo que, mucho no saben cuan beneficioso es hacerlo, y otros que sí lo saben lo hacen con mayor entendimiento y entrega. Es que los cantos a Dios tiene una especial recompensa.
Resulta que hay evidencia que cuando entonaron alabanzas a Dios (coros, coritos, canticos, himnos o como los conozcas), lograron grandes resultados, por ejemplo:
Atrévete a cantar y alabar a Dios y te sorprenderás de lo que Él puede hacer por ti. Por último te comparto otra maravillosa experiencia:
¡Alabado sea el Señor! Te das cuenta lo extraordinario que ocurre cuando cantas al Señor. Alaba a Dios, canta sin temor, expresa tu cantico a Dios y verás cómo te sentirás bien, las cadenas se romperán, las puertas se abrirán y la victoria será segura. Todo lo que respire Alabe al Señor.
Pastor: Obdulio León (La Misión)
Ref. 1º Samuel 16; 2º Crónicas 20; Hechos 16; Salmo 150.
¿Por qué algunos se empeñan por cantar coros o alabanzas a Dios?, creo que, mucho no saben cuan beneficioso es hacerlo, y otros que sí lo saben lo hacen con mayor entendimiento y entrega. Es que los cantos a Dios tiene una especial recompensa.
Resulta que hay evidencia que cuando entonaron alabanzas a Dios (coros, coritos, canticos, himnos o como los conozcas), lograron grandes resultados, por ejemplo:
- David tocaba el arpa cuando Saúl, el rey, se sentía atormentado, y Saúl se aliviaba y se sentía mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.
- Un día a un Rey le dijeron: “Contra ti viene una gran multitud”, y Josafat tuvo miedo y dijo ¡Dios nuestro! No tenemos fuerza con qué enfrentar a la multitud tan grande que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer…
Atrévete a cantar y alabar a Dios y te sorprenderás de lo que Él puede hacer por ti. Por último te comparto otra maravillosa experiencia:
- Pablo y Silas, fueron azotados, los enviaron al calabozo con máximo seguridad y les encadenaron los pies. En esta situación difícil que se encontraban, se esperaba que alegaran sus derechos o que exigieran libertad, pero no fue así. Ellos a media noche estaban orando y cantaban himnos a Dios.
¡Alabado sea el Señor! Te das cuenta lo extraordinario que ocurre cuando cantas al Señor. Alaba a Dios, canta sin temor, expresa tu cantico a Dios y verás cómo te sentirás bien, las cadenas se romperán, las puertas se abrirán y la victoria será segura. Todo lo que respire Alabe al Señor.
Pastor: Obdulio León (La Misión)
Ref. 1º Samuel 16; 2º Crónicas 20; Hechos 16; Salmo 150.

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