No dejes que los afanes de la vida y las cosas que turban tu corazón te separaren del servicio a Dios. Como Él mismo dijo: “Pero una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”. Elige servir a Dios y nadie te quitará esa bendición.
Se suele escuchar de labios de muchas personas decir que “aman o tienen a Dios en su corazón”, sin embargo, se dan varios casos similares a lo que pasó en tiempo de Jesús.
El caso fue que un fariseo llamado Simón, invitó a Jesús a entrar a su casa, como cuando invitamos a Jesús entrar a nuestro corazón; Simón estaba feliz y se conformó que Jesús estuviera dentro de su casa, olvidó un detalle, no lavó sus pies como se acostumbraba; de hecho Jesús le dijo: “Entré en tu casa y no me diste agua para mis pies; no me diste beso; no ungiste mi cabeza con aceite;”.
Observe que Simón se conformó con tener a Jesús dentro de su casa y no le “sirvió”, algo parecido pasa con muchos que dejan o invitan entrar a Jesús en su corazón y están contentos de haber tenido un encuentro personal con Dios. Afirman con gran felicidad que Dios está en su corazón, sin embargo se han conformado con tenerlo pero no servirlo.
Por tanto, no solo dejes entrar a Jesús en tu corazón, debes servirle, como lo hizo acertadamente:
No sigas diciendo lo que se debe hacer, empieza actuar, porque “La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo.”
Pastor: Obdulio León (La Misión)
Ref. Lucas 7:36 y 9:38 1ª. Pedro 4:10 Gálatas 1:10 2ª.Corintios 9:12 Santiago 1:27
Se suele escuchar de labios de muchas personas decir que “aman o tienen a Dios en su corazón”, sin embargo, se dan varios casos similares a lo que pasó en tiempo de Jesús.
El caso fue que un fariseo llamado Simón, invitó a Jesús a entrar a su casa, como cuando invitamos a Jesús entrar a nuestro corazón; Simón estaba feliz y se conformó que Jesús estuviera dentro de su casa, olvidó un detalle, no lavó sus pies como se acostumbraba; de hecho Jesús le dijo: “Entré en tu casa y no me diste agua para mis pies; no me diste beso; no ungiste mi cabeza con aceite;”.
Observe que Simón se conformó con tener a Jesús dentro de su casa y no le “sirvió”, algo parecido pasa con muchos que dejan o invitan entrar a Jesús en su corazón y están contentos de haber tenido un encuentro personal con Dios. Afirman con gran felicidad que Dios está en su corazón, sin embargo se han conformado con tenerlo pero no servirlo.
Por tanto, no solo dejes entrar a Jesús en tu corazón, debes servirle, como lo hizo acertadamente:
- La mujer adultera que sirvió al Maestro, lavando sus pies con sus lágrimas y secándolos con sus cabellos. A cambio de su servicio, Jesucristo le concedió el deseo de su corazón, le perdonó sus pecados y le dio paz.
- María (hermana de Marta), cuando se dio cuenta que Jesucristo había llegado y hablaba palabras de vida, de inmediato dejó de afanarse y turbarse por tanta preocupación y se sentó a los pies del Maestro.
- Sirve como lo hacían los escogidos del Señor, a ellos se les decía: “Cada uno de ustedes ha recibido de Dios alguna capacidad especial. Úsela bien en el servicio a los demás.”
- Pablo un gran servidor de Cristo, decía: “Yo no ando buscando que la gente apruebe lo que digo. Ni ando buscando quedar bien con nadie. Si así lo hiciera, ya no sería yo un servidor de Cristo. ¡Para mí, lo importante es que Dios me apruebe!”.
No sigas diciendo lo que se debe hacer, empieza actuar, porque “La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo.”
Pastor: Obdulio León (La Misión)
Ref. Lucas 7:36 y 9:38 1ª. Pedro 4:10 Gálatas 1:10 2ª.Corintios 9:12 Santiago 1:27
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