No te lamentes de tu condición social, económica o familiar, eres “hijo de Dios” y si estás vivo es porque Dios te quiere así, y que todo lo que hagas o lo que digas: “alabe el nombre de nuestro Señor”.
Busca insaciablemente el propósito que Dios tiene para ti.
Un saludo fraternal a todos
ustedes.
Recibamos juntos un mensaje de
aliento, basados en el libro del Éxodo capítulo 1, donde encontramos el
nacimiento de Moisés.
Noten las condiciones en las que
se da el nacimiento de Moisés, en ese tiempo el pueblo era esclavo en Egipto,
tenían problemas sociales y económicos, problemas políticos, y algo aún más
extremo: en los días que Moisés nació el rey había mandado a las parteras hacer
lo siguiente:
«Cuando ayuden a las mujeres hebreas en el parto, presten mucha atención
durante el alumbramiento. Si el bebé es niño, mátenlo; pero si es niña, déjenla
vivir». Sin embargo, no habiendo obtenido
los resultados deseados,… El faraón, por
su parte, dio esta orden a todo su pueblo: ¡Tiren al río a todos los niños
hebreos que nazcan! A las niñas,
déjenlas con vida.
Digo: ¿Qué varón hubiese querido
nacer en esos días, si su vida estaba en riesgo? Sin embargo, Moisés no solo
nació, sino sobrevivió. ¿Y por qué sobrevive?
Años después Moisés es quién
recibe el llamado de Dios para liberar a su pueblo de Egipto y llevarlo a la
tierra que Dios había prometido a Abraham. O sea que, Moisés sobrevivió, porque tenía un propósito
de parte de Dios.
Se dan cuenta que cualquiera que
haya sido la condición en la que nacimos, sea que hayamos nacido en condiciones
de extrema pobreza, bajo diagnósticos médicos contrarios, sin esperanza de
vida, en un hogar desintegrado, en un hospital público, en la calle, o criado
en un orfanato, o cualquier otra situación indeseable, si hemos sobrevivido
hasta hoy, definitivamente “hay un propósito santo en nuestra vida”.
Hasta nuestro Señor y Salvador
Jesucristo, nació en condiciones de pobreza y en un lugar inadecuado, sin que
la gente viera en él un futuro prometedor, sin embargo llegó hasta la cruz para
salvarnos de toda condenación.
Tampoco nacer en esas condiciones
extremas es condición para “ser alguien” en la vida, de ninguna manera, porque
Salomón nació en un castillo en una familia real, Samuel fue criado en el
templo y ambos tenían un propósito de parte de Dios. Así como alguno de
nosotros pudo haber nacido en una familia adinerada o en una sociedad
desarrollada.
Lo que quiero decir, es que no
nos fijemos en el lugar o condiciones en las que hayamos nacido, si
sobrevivimos, es porque Dios nos quiere vivos para cumplir un propósito en
nosotros y con nosotros. No uses de excusa tu condición familiar, social o
económica para quedarte estancado, no busques culpable para justificar tu depresión.
Muchos de los hombres más grandes de la historia tuvieron sus grandes
dificultades, sus enemigos, sus obstáculos, muros y oposiciones que lograron
superar, porque se enfocaron en su propósito divino.
Así que no te lamentes de tu
condición social, económica o familiar, eres “hijo de Dios” y si estás vivo es
porque Dios te quiere así, y que todo lo que hagas o lo que digas: “alabe el
nombre de nuestro Señor”.
Busca insaciablemente el propósito que Dios tiene para ti.

Comentarios