Suceden muchas cosas en nuestra vida, eventos que nos
llenan de felicidad y otros que nos afectan de manera que: lloramos, nos
alarmamos, nos entristecemos y en ocasiones no sabemos cómo actuar, qué hacer,
qué decir, qué buscar. Aunque de antemano sabemos que nuestra única solución y
refugio es Dios.
En el libro del Éxodo: 9:13-24 se narra el episodio de “la plaga de
granizo”, la que ocurrió en Egipto por consecuencia de la negativa del faraón de
liberar al pueblo de Israel.
La mayoría tendrá algún recuerdo de cada una de las plagas ocurridas. Sin
embargo, hoy empezamos un pequeño recorrido dentro de éste evento, procurando
detenernos en 8 mensajes para nuestra vida.
1.
Cuando Moisés se presenta ante el Faraón en
Egipto, para advertirle lo que sucedería en la ciudad (la plaga de granizo), en el verso 15 encontramos las siguientes
palabras:
No está de más aclarar, que
Moisés hablaba de parte de Dios, un mensaje al Faraón:
“Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de
plaga, y serás quitado de la tierra.” RV60
“Yo podría haberte mostrado mi poder castigándote a ti y a tu pueblo con
una plaga, y ya habrías desaparecido de la tierra;” DHH
a.
Se lo dijo al faraón, una autoridad, como hoy
tenemos muchas en nuestro contexto social, familiar, político y económico.
Personas en eminencia; y como buenos ciudadanos nos sujetamos a nuestras autoridades.
En la familia, los padres ejercen la máxima autoridad sobre
los hijos, los jefes jerárquicamente posicionados en un contexto laboral,
alcaldes, gobernadores, policía, juez, etc. Son autoridades a las que alguna
vez nos sometimos y quedamos bajo autoridad.
En la dimensión invisible y espiritual, hay un príncipe que
la biblia lo presenta (efesios 2:2 y Juan 12:31), como: “el príncipe de este mundo” “el
que gobierna las tinieblas” “el líder
de los poderes del mundo invisible”.
Lo común de estas dos formas de autoridad, terrenal y
espiritual, es que todos en lo absoluto, están sujeto a una autoridad mayo.
Aunque algunos lo ocultan en lo más íntimo, pues buscan la aprobación de
alguien más.
b.
Solo hay uno, que tiene la Autoridad absoluta,
el que no tiene más autoridad sobre él, el que es el Soberano (Se gobierna a sí mismo y no está sujeto… Tiene
el máximo poder… DRAE).
Dios, Jehová de
los ejércitos es su nombre, el gran Yo Soy, el Alfa y la Omega, Rey de reyes y
Señor de señores, el eterno Dios. Quien se reveló a nosotros: como padre,
salvador y consolador. (Bendita trinidad: Padre Hijo y Espíritu Santo)
… Yo soy Dios, y no
hay otro Dios, y nada hay semejante a mí.
…y hare todo lo que
quiero… (Isaías 46:9-10)
Dios hace lo que
quiere en el cielo y en la tierra, en el mar y en sus profundidades,
Dios nos manda los
relámpagos que anuncia la lluvia
Dios saca el viento
del lugar donde lo tiene guardado (Salmo 135:6)
c.
Si bien, tenemos que obedecer a nuestras autoridades
como buenas personas, sabias y prudentes. Permitamos que nuestra vida la
gobierne el Soberano Dios del universo.
Que al recordar en nuestras oraciones el “Padre Nuestro”, con
ímpetu digamos y confesemos con toda certidumbre de fe: “hágase tu voluntad”, en nuestras vidas, dispongamos nuestro corazón
como su trono, dispongamos nuestra ser como su templo, porque su voluntad es
buena, agradable y perfecta. (Romanos 12).
Conclusión: No
permitamos que nos gobierne el príncipe de las tinieblas, no confiemos el rumbo
de nuestra vida “…al poderoso espíritu en
los aires, que gobierna sobre los malos espíritus y domina a las personas que
desobedecen a Dios.” (Efesios 2:2 TLA)
Entreguemos nuestra
vida a Jesús, permitamos que él gobierne nuestra vida y que el Rey de reyes y
Señor de señores, sea el Rey y Señor de nuestra vida. De
esta manera sabremos qué hacer en cada momento que vivamos, no estaremos
frustrados ni en depresión, sino en victoria, aún en medio de la dificultad,
porque Cristo peleará por nosotros . Amén.
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