Mis queridos lectores, pongan atención a esto que les voy a decir: todos deben estar siempre dispuestos a escuchar a los demás, pero no dispuestos a enojarse y hablar mucho (Stg 1:19). Cuando hablamos de religión es común que defendamos una postura y juzguemos mal a todas las demás, hablamos y nos molestamos sin antes escuchar y analizar las verdades según la Biblia.
Según el diccionario de la RAE, religión es: Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.
Santiago, el apóstol, dijo: Si alguien se cree religioso pero no le pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo, y su religión no sirve para nada. La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo.
Cuando no frenamos nuestra lengua decimos que la religión es acción, atender a los enfermos, a las viudas, llevar pan al hambriento, etc. Y agregamos que para eso no hay necesidad de estar “metido” todo el tiempo en una iglesia. En efecto eso es “parte” de una religión pura. Digo que es “parte”, porque si volvemos a leer lo que Santiago dijo, encontramos que agrega esta frase: y conservarse limpio de la corrupción del mundo.
La religión pura incluye una vida recta, una vida limpia, frenar la lengua del engaño, alejado del pecado o la corrupción del mundo. Una fe sin obras es una fe muerta ¡claro! Que debemos hacer obra, pero no es por obra que uno es “salvo”, es por fe. La religión debe llevarte a una vida santa, a alejarte de la contaminación del mundo.
Si estas en una religión que solo te entretiene con bonitos discursos de motivación, te levanta el ánimo los días de reunión, te hace sentir culpable, te obligan a cumplir normas o te impone ritos o cargas que ni sus líderes pueden cumplir. “ALERTA” podrías estar en una religión falsa, busca la “religión pura”, la que te guía a vivir una vida limpia sin mancha del mundo.
Dices pertenecer a una religión porque ahí encuentras… ¿qué? (sabes lo que buscas en la religión)
Muchas personas pertenecían a la religión que dominaba en tiempos de Jesús, tenían un templo y se sentían seguros de su religión, de todos los dogmas y la manera de hacer sacrificios a Dios. Cuando el Hijo de Dios “Jesucristo”, llegó al templo se sorprendió de lo que habían hecho con la religión: Jesús entró en el templo y echó de allí a todos los que estaban vendiendo y comprando. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero a la gente, y los puestos de los que vendían palomas; y les dijo: –En las Escrituras se dice: 'Mi casa será declarada casa de oración', pero ustedes están haciendo de ella una cueva de ladrones. Imagina qué era lo “buscaba” mucha gente que llegaba al templo.
Cuando no frenamos nuestra lengua decimos que la religión es acción, atender a los enfermos, a las viudas, llevar pan al hambriento, etc. Y agregamos que para eso no hay necesidad de estar “metido” todo el tiempo en una iglesia. En efecto eso es “parte” de una religión pura. Digo que es “parte”, porque si volvemos a leer lo que Santiago dijo, encontramos que agrega esta frase: y conservarse limpio de la corrupción del mundo.
La religión pura incluye una vida recta, una vida limpia, frenar la lengua del engaño, alejado del pecado o la corrupción del mundo. Una fe sin obras es una fe muerta ¡claro! Que debemos hacer obra, pero no es por obra que uno es “salvo”, es por fe. La religión debe llevarte a una vida santa, a alejarte de la contaminación del mundo.
Si estas en una religión que solo te entretiene con bonitos discursos de motivación, te levanta el ánimo los días de reunión, te hace sentir culpable, te obligan a cumplir normas o te impone ritos o cargas que ni sus líderes pueden cumplir. “ALERTA” podrías estar en una religión falsa, busca la “religión pura”, la que te guía a vivir una vida limpia sin mancha del mundo.
Dices pertenecer a una religión porque ahí encuentras… ¿qué? (sabes lo que buscas en la religión)
Muchas personas pertenecían a la religión que dominaba en tiempos de Jesús, tenían un templo y se sentían seguros de su religión, de todos los dogmas y la manera de hacer sacrificios a Dios. Cuando el Hijo de Dios “Jesucristo”, llegó al templo se sorprendió de lo que habían hecho con la religión: Jesús entró en el templo y echó de allí a todos los que estaban vendiendo y comprando. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero a la gente, y los puestos de los que vendían palomas; y les dijo: –En las Escrituras se dice: 'Mi casa será declarada casa de oración', pero ustedes están haciendo de ella una cueva de ladrones. Imagina qué era lo “buscaba” mucha gente que llegaba al templo.
Un joven se acercó a Jesús y buscaba algo más que una religión, le preguntó: —Maestro, ¿qué cosa buena debo hacer para tener vida eterna? Me pregunto: todos los que hoy pertenecen a una religión y asisten a una iglesia ¿van en busca de vida eterna?
Los discípulos se sorprendieron mucho al oír lo que Jesús dijo, y comentaban entre ellos: —Entonces, ¿quién podrá salvarse? Jesús los miró y les dijo: —Para la gente, lograr eso es imposible; pero para Dios todo es posible. Pedro le contestó: —Recuerda que nosotros hemos dejado todo lo que teníamos, y te hemos seguido. ¿Qué premio vamos a recibir?
Como Pedro tenía esa inquietud de “¿qué pues obtendría por seguir a Jesús?”, muchos hoy en día se preguntan: ¿qué premio obtendré por pertenecer a una religión?, o por ir a una iglesia, o por seguir a Dios, o cumplir con lo que la Biblia dice.
¿Sabes qué obtendrás? Continuará…
Los discípulos se sorprendieron mucho al oír lo que Jesús dijo, y comentaban entre ellos: —Entonces, ¿quién podrá salvarse? Jesús los miró y les dijo: —Para la gente, lograr eso es imposible; pero para Dios todo es posible. Pedro le contestó: —Recuerda que nosotros hemos dejado todo lo que teníamos, y te hemos seguido. ¿Qué premio vamos a recibir?
Como Pedro tenía esa inquietud de “¿qué pues obtendría por seguir a Jesús?”, muchos hoy en día se preguntan: ¿qué premio obtendré por pertenecer a una religión?, o por ir a una iglesia, o por seguir a Dios, o cumplir con lo que la Biblia dice.
¿Sabes qué obtendrás? Continuará…
Amén.
Pastor:
Obdulio León
Iglesia La
Misión.
Comentarios