Una conocida
parábola dice que un sembrador salió a sembrar y mientras sembraba, parte de la
semilla:
2. La que cayó en pedregales: brotó pronto, pero se quemó y se secó, por no tener raíz. Esto es semejante, a los que reciben el consejo de la palabra de Dios, pero como no entienden muy bien el mensaje, su alegría dura muy poco. Cuando tienen problemas, o los maltratan por ser obedientes a Dios, enseguida se olvidan del mensaje, y vuelven y se apartan de Dios.
3. Parte de la semilla cayó entre espinos: y los espinos crecieron y la ahogaron. Estas semillas representan a los que oyen el mensaje, pero no dejan que el mensaje cambie sus vidas. Sólo piensan en lo que necesitan y en cómo hacerse ricos. Los afanes de la vida ahogan la semilla de la palabra de Dios que han recibido en su corazón.
4. Y otra parte cayó en buena tierra: y dio fruto, y la cosecha rindió treinta, sesenta y hasta cien veces más de lo que se había sembrado. Esto es similar a usted y a mí, como los que oyen el mensaje y lo entienden. Estos sí cambian sus vidas y hacen lo bueno. Son como esas semillas que produjeron espigas con cien, con sesenta, y hasta con treinta semillas.
Ref. Bíblica: Mateo
13 Romanos 12:2 (DHH)
1. ...
1. 1. Cayó junto al camino: pero esa semilla
las aves se la comieron, como cuando uno oye la palabra y no la entiende, de
inmediato se olvida del consejo, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado.
Como cuando las personas no quieren escuchar, y suelen decir que no les
interesa nada de religión y que viven bien así como están. Simplemente no
reciben la palabra de Dios.
2. La que cayó en pedregales: brotó pronto, pero se quemó y se secó, por no tener raíz. Esto es semejante, a los que reciben el consejo de la palabra de Dios, pero como no entienden muy bien el mensaje, su alegría dura muy poco. Cuando tienen problemas, o los maltratan por ser obedientes a Dios, enseguida se olvidan del mensaje, y vuelven y se apartan de Dios.
3. Parte de la semilla cayó entre espinos: y los espinos crecieron y la ahogaron. Estas semillas representan a los que oyen el mensaje, pero no dejan que el mensaje cambie sus vidas. Sólo piensan en lo que necesitan y en cómo hacerse ricos. Los afanes de la vida ahogan la semilla de la palabra de Dios que han recibido en su corazón.
4. Y otra parte cayó en buena tierra: y dio fruto, y la cosecha rindió treinta, sesenta y hasta cien veces más de lo que se había sembrado. Esto es similar a usted y a mí, como los que oyen el mensaje y lo entienden. Estos sí cambian sus vidas y hacen lo bueno. Son como esas semillas que produjeron espigas con cien, con sesenta, y hasta con treinta semillas.
Observe que
las primeras semillas no dieron ningún fruto, pero las últimas que cayeron en
buena tierra rindieron bastante y dieron buena cosecha. Si usted terminó de
leer esto, es muy probable que tenga un corazón sensible a la Palabra de Dios,
que tenga el deseo de cambiar, que Jesucristo mora en su corazón, si es así,
usted es tierra fértil, usted es discípulo del Señor, y a sus discípulos
Jesucristo les dice:
A ustedes yo les permito conocer los
secretos del reino de Dios, pero no a los demás. Porque a los que saben algo
acerca de los secretos del reino, se les permite saber mucho más. Pero a los
que no saben mucho de los secretos del reino, Dios les hará que olviden aun lo
poquito que saben.
Créalo, usted tiene un corazón que
representa una tierra buena, tierra fértil, para que la semilla de la palabra
de Dios de frutos dignos de arrepentimiento. Usted tiene a Jesucristo, es
discípulo de Jesús y esto es lo que hace que usted escuche, entienda y obedezca su Palabra.
Ahora solo
le toca decidir ¿cuánto fruto dará?,
será tan obediente que cambiará al 100%, o se mantendrá más o menos, obedecerá
solo el 60%, o se conformará con cambiar muy poco y se mantendrá en un 30%. Le
animo a que cada día se esmere, con
diligencia pida al Señor que le ayude a cumplir su palabra y sea de los que
busca llegar al 100%.
Cambie su
manera de pensar, para que así cambie su manera de vivir.
Amén.
Pastor:
Obdulio León
Iglesia La
Misión.
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