¿De qué religión es? Una pregunta común pero muchos no saben qué están preguntando y la mayoría no sabe lo que está respondiendo. Es curioso escuchar todas las posibles respuestas. ¿Qué ha respondido usted? ¿está seguro de lo que dice?
Sin duda es fácil notar la gran diferencia entre la Iglesia que proclamó el evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios durante los primeros cien años D.C. y la actual iglesia o religión organizada.
Lucas, se esmera por hacer una investigación y dejar los resultados de su trabajo en el libro titulado “Hechos de los apóstoles”. Su esmero por una investigación fiel, lo afirma en su primera obra titulada: “El evangelio según San Lucas”, donde él escribe: “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos las enseñaron los que desde el principio las vieron con sus ojos y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas dese su origen, escribírtelas por orden, excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.”
Por tanto, en “Hechos” encontramos la historia de los fundamentos de la iglesia que predicaba el evangelio de Jesucristo el Hijo de Dios. Es hermoso conocer cómo trabajaban y sin más que lo que Dios ordenaba, hacían el trabajo de extender el reino de los cielos, y testificaban de la resurrección y el arrepentimiento.
Se afirma que Jesús el Cristo, después de haber resucitado se presentó “vivo” con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días. , como iglesia nos reunimos cada domingo a celebrar que Jesucristo esta “VIVO”, gloria a Dios. Se da cuenta entonces que es necesario que nos reunamos para que juntos cada semana celebremos y adoremos a nuestro Señor y Salvador, tal como lo hacían nuestros primeros hermanos, aquellos que recién creyeron en Jesucristo y decidieron ser testigos hasta el punto de ser mártires.
El Señor dijo: “pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos”, somos testigos de Jesucristo, pero ponga atención que ser “testigo” implica: testificar de de él. Usted debe testificar con sus hechos y sus palabras. Congregarse en una iglesia es solo una pequeña parte de su labor de ser testigo. Sus buenas obras, su vocabulario adecuado, sus actitudes de respeto y amor, son otras maneras de testificar que Cristo vive y vive en usted.
Usted es como carta abierta al mundo, es luz del mundo y sal de la tierra, no defraude a su Señor y Salvador, cada día testifique que usted es hijo de Dios y actué como tal. Sin iras ni contiendas, sin disensiones, pleitos, celos, malos pensamientos, ofensas, robos, etc. Más bien, seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Desde las primeras acciones de la iglesia primitiva, apostólica y verdadera, se notaba una vida piadosa, “todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego,” se trata, entonces de perseverar unánimes en oración y ruego y no solo formar parte de una religión o denominación.
Si usted no persevera unánime con otros hermanos en la fe, en oración y ruego, es muy probable que no haya decidido aún: “ser contado entre los testigos de la resurrección de nuestro Señor y Salvador”.
Cuando la iglesia empezó aquel día los reunidos eran como ciento veinte en número, en una ciudad como de cuatro millones, necesitados de recibir el mensaje del reino de los cielos. En realidad eran muy pocos, pero ahora somos muchos millones de creyentes, por el testimonio de ellos.
Quizá quieras empezar a perseverar y ser parte de los que testifiquen del Señor, no te desanimes si eres el único en tu familia, en tu barrio o comunidad, atrévete, acepta al Señor como tu salvador, persevera y veras que Dios te puede usar para que más personas se acerquen a Dios, por tu testimonio.
Amén.
Pastor: Obdulio León (La Misión)
Ref. Hechos capítulo 1 Lucas 1 Hebreos 12 2ª.Corintios 12 Gálatas 5

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