Dios Padre, por tu misericordia, escucha mi ruego y atiende mi petición. Concede a tu hijo las fuerzas para vivir cada día y recibir la provisión del cielo para atender mis necesidades. En el nombre de Jesucristo. Amén.
Recuerda que cuando ores, no uses muchas palabras, repeticiones o
imitaciones, que usan los que no conocen a Dios, no creas que por hablar mucho
Dios te escuchará. La oración es la oportunidad de hablar con Dios, el momento
de expresarle lo que hay en lo más profundo de tu corazón. No compres oraciones
escritas por otros, no repitas lo que otras personas escribieron. Atrévete abrir
tu corazón a Dios y decirle con toda sinceridad, humildad y súplica lo que hay
muy dentro de ti.
Cuando oras, te diriges a Dios Padre que está en su trono en el
lugar santísimo, lugar al que puedes entrar libremente, sólo por que Jesucristo
te justifica. Por esto es importante que creas que Jesús es el Hijo de Dios y
aceptes su perdón.
Cuándo ores:
Ø
Dirige tu oración al Padre (Abba Padre, Dios Padre, Jehová el Señor), como lo hicieron los
padres de la fe, los jueces, reyes, sacerdotes, profetas, apóstoles, pastores y
discípulos, según la Biblia.
Ø
Debes hacerlo con “fe”, Jesús dijo: todo lo que
pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá, es indispensable que
al orar “creas” que Dios puede responderte.
Ø
Todo, en el nombre de
nuestro Señor Jesucristo, porque le dio un nombre que es sobre todo nombre,
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los
cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que
Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Tan solo estas tres recomendaciones para ponerlas en práctica en
tu oración, te enseñan que debes pedir en el nombre de Jesucristo, que tu
oración debe ser consciente, racional, con entendimiento, no solamente repitiendo
lo que alguien escribió. Evita pedir en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo, porque pides al Padre, en el nombre de su Hijo y lo haces porque
tienes el Espíritu Santo quien te guía al hacerlo (ordena tus palabras).
Isaac oró a Jehová por su mujer y Dios aceptó su oración, y
concedió su petición. Moisés extendió sus manos a Jehová, y cesaron los
truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra. Ana oraba
largamente, en silencio y después de orar no estuvo más triste, y Dios le respondió.
Ezequías oró y Dios le dijo: “He oído tu
oración, y he visto tus lágrimas y voy a sanarte”. Hay numerosos ejemplos de
oraciones poderosas que hicieron los que confiaron en Dios, los que pidieron a
Dios en el nombre del Señor Jesucristo, de los que oraron con entendimiento y
externaron lo que sentían en su corazón, y de todos los que creyeron y por
creer les fue hecho.
Es hora que dobles rodillas en el nombre de Jesús, pidas al Padre
y confíes en Él. No esperes más hazlo en este momento.
Pastor: Obdulio León (Iglesia La Misión)
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