Mi amigo, mi estimado, colega: Lic. Manuel López, quedó en mi mente lo que me decías al respecto de las Sagradas Escrituras, el Libro de los libros, cuando comentamos que “el hombre malo, se pierde por su propia maldad”, y me has motivado a escribirle al mundo lo siguiente.
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“El hombre malo, se pierde por su propia maldad”
Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. Juan 3:20
Cuando actuamos con un corazón lleno de maldad, solo estamos construyendo nuestra propia maldición. Es como cuando alguien invierte esperando obtener abundantes frutos de su inversión, así mismo, nuestras malas acciones no hacen más que llevarnos a una consecuencia indeseable.
La gravedad de la maldad se traduce en un delito y el delito trae una mayor condena. Si comentes una pequeña falta esta puede ser enmendada con facilidad, si la falta es una infracción quizá lo resuelvas pagando una multa, si has buscado hacer el mal habrás encontrado tu perdición.
Llegues o no a los tribunales, tus propios actos malos te juzgarán, no vivirás tranquilo, la sociedad te despreciará, tu familia sufrirá, las puertas para trabajar se cerrarán, tu economía se arruinará, los amigos te dejarán, te sentirás arruinado y solo te quedarán dos lugares a donde podrás refugiarte:
- La perdición que tú mismo has construido y dejarte morir juntamente con los sueños nobles que un día soñaste, o
- Acudir a los brazos del Señor Jesucristo, que siempre estará esperando por ti para darte una nueva oportunidad
Porque el resto de la sociedad solo pedirá justicia, justicia de la que condena y no restaura, pero la Justicia de Dios, es Justa y restauradora.
No te pierdas, siendo infiel, porque con la infidelidad solo estas construyendo un muro que te apartará de tu familia.
No te pierdas, siendo mentiroso, porque la mentira no será más que una plataforma de inseguridad.
No te pierdas, siendo ladrón, porque cada vez que robas solo construyes tu propia cárcel.
No te pierdas, en los vicios, porque solo estarás construyendo el camino a la perdición
Haciendo el mal, permaneces en la maldad y te pierdes por tu propia maldad, y viviras con el temor diario, de ser descubierto. Mejor busquemos hacer el bien, y que el mundo entero se entere.
---------------------------------Algo más profundo---------------------------
“Querido hermano, no imites lo malo si no lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; el que hace lo malo no ha visto a Dios” (3Jn 1:11). En este texto Bíblico, el ver a Dios va más allá de usar nuestros ojos.
Algunos dicen haber visto a Dios, en un sueño, en una visión, en el rostro de un menesteroso o su imagen esculpida por manos humanas, pero eso no los hace ser hombres buenos. Es necesario tener un encuentro personal con él y verlo en una dimensión espiritual, suficiente para transformar la vida y pasar de una condición de maldad a una de bienaventuranza, de tinieblas a luz y de esclavitud a libertad, llegar a “ser de Dios”.
Cuando eres propiedad de Dios, entonces haces su voluntad, y su voluntad es:”buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Entonces eres bueno, "Ningún árbol bueno da fruto malo; tampoco da buen fruto el árbol malo” (Luc. 6:43)
La influencia de hacer lo malo no proviene precisamente de otro ser humano, sino directamente del gobernador de las tinieblas, del que anda rondando la tierra viendo a quién devorar. Al respecto quiero citar las palabras del apóstol Pablo cuando se refiere a su discípulo Timoteo “…no fuera que el tentador los hubiera inducido a hacer lo malo…”, entonces cada día cuidemos del tentador.
El hombre malo está sujeto a sufrir las consecuencias de su propia maldad, y está escrito que la persona que escoge el camino de la maldad o de la muerte, sufrirá las consecuencias de esa elección, en el libro de Deuteronomio Dios mismo ofrece dos caminos, el bueno que es de vida y bendición, y el malo que es de muerte y maldición, literalmente dice “Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal”, si elegimos el “mal”, estamos malditos y las maldiciones a las que nos enfrentamos (según el libro de Deuteronomio 28), entre las más de 50 maldiciones solo elegí mencionar las siguientes:
· "Maldito serás en la ciudad, y maldito en el campo.
· "Maldito serás en el hogar, y maldito en el camino.
· "El Señor enviará contra ti maldición, confusión y fracaso en toda la obra de tus manos, hasta que en un abrir y cerrar de ojos quedes arruinado y exterminado por tu mala conducta y por haberme abandonado.
· "El Señor hará que te derroten tus enemigos. Avanzarás contra ellos en perfecta formación, pero huirás en desbandada. ¡Todos los reinos de la tierra te humillarán!
· En pleno día andarás a tientas, como ciego en la oscuridad. Fracasarás en todo lo que hagas; día tras día serás oprimido; te robarán y no habrá nadie que te socorra.
· Construirás una casa, y no podrás habitarla. Plantarás una viña, pero no podrás gozar de sus frutos.
· "Todas estas maldiciones caerán sobre ti. Te perseguirán y te alcanzarán hasta destruirte,
· Por eso sufrirás hambre y sed, desnudez y pobreza extrema, y serás esclavo de los enemigos que el Señor enviará contra ti. Ellos te pondrán un yugo de hierro sobre el cuello, y te destruirán por completo.
· Noche y día vivirás en constante zozobra, lleno de terror y nunca seguro de tu vida.
Quizá algunos estarán pensando y no comprendiendo, el por qué, de algunos malos que aun con toda su maldad, gozan de muchas riquezas, bienestar, lujos y libertad, pero a esto quisiera referirle el siguiente pasaje Sagrado “El pecador puede hacer lo malo cien veces, y vivir muchos años; pero sé también que le irá mejor a quien teme a Dios y le guarda reverencia” (Eclesiastés 8:12).
La mayoría de personas afirman creer en Dios y vivir conforme a su voluntad, pero lo cierto es que están muy lejos de hacer lo bueno, y en otros casos las personas se muestran devotas y muy entregadas a Dios, pero sus actos demuestran la maldad de su corazón. Y al respecto la Biblia dice: “El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca” (Luc 6:45)
Con esto no quiero decir que el hombre entregado a Dios esté libre de pecada, ¡claro que no¡ si decimos que no tenemos pecado hacemos mentiroso a Dios, pero cada día el hombre bueno no se cansa de hacer el bien y procura una vida santa.
Debe recordar que "Si el justo se aparta de la justicia y hace lo malo y practica los mismos actos repugnantes del malvado, ¿merece vivir? No, sino que morirá por causa de su infidelidad y de sus pecados, y no se recordará ninguna de sus obras justas” (Eze. 18:24).
Entonces les ruego por la misericordia de Dios, que no nos cansemos de hacer el bien, no sea que en aquel día Dios nos exprese las palabras, que el rey en la parábola de los talentos, le dijo al siervo malo “'Siervo malo, con tus propias palabras te voy a juzgar”.
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