Gracias a la sugerencia de mi buen amigo Lic. Carlos Barrientos, leí hoy un artículo de Prensa Libre, periódico de Guatemala, acerca de este tema y me motivó a escribir lo siguiente:
(artículo disponible en http://www.prensalibre.com/opinion/nombre-Dios_0_528547237.html)
¡¡Ayúdame Dios¡¡¡ a no tomar tu nombre en vano, ayúdame a dar pan al hambriento, a bendecir al que me maldice, a amar al que me odia, a hacer bien al que me hace el mal, a cuidar mi cuerpo para que mores en él, a darle abrigo al que no lo tiene, a ser la luz del mundo y la sal de la tierra, para luchar por no tomar tu nombre en vano.
(artículo disponible en http://www.prensalibre.com/opinion/nombre-Dios_0_528547237.html)
EL NOMBRE DE DIOS EN VANO
Antes quiero recalcar que al interpretar las Escrituras debemos tomar en cuenta el mismo Espíritu con que fueron escritas.
¡¡¡Dios danos Sabiduría celestial para entenderte¡¡¡.
Cada día blasfemamos, torcemos las Escrituras, vamos en contra de ellas, buscamos textos bíblicos que justifiquen nuestros caminos, caminos que según nosotros son buenos, nos atrevemos a decir: "la Biblia dice", cuando ni siquiera la hemos leído. En fin usamos el nombre de Dios en vano, de muchas formas y muchas maneras.
Cuando el hombre desea algo motivado por su orgullo y deseo de ser "dios", invoca el nombre de Dios para lograrlo, como que si fuera un aliado que se prestará al chantaje. Hasta el hombre casado dice "primero dios la encuentre en sola, refiriéndose a su amante", pero cuando no dice "Dios" gracias por permitirme permanecer fiel a mi esposa.
Algunos quieren encontrar paz en medio del sentimiento de culpa, queriendo darle a "dios" parte del botín, repartiendo a los pobre o consagrando ofrendas, otra forma de tomar el nombre de Dios en vano.
Invocamos el nombre de Dios, para que apruebe nuestros deseos, para que haga conforme a lo que queremos. Decimos "que se haga tu voluntad", cuando en realidad solo queremos que apruebe nuestra voluntad sin discusión. Si decimos que queremos que se haga su voluntad, aceparíamos lo justo, nos someteríamos a las autoridades, y respetaríamos el estado de Derecho, pues Él mismo los ha instituido y nosotros debemos someternos a las autoridades.
De qué sirve tener de abogado a "Jesucristo", si nosotros salimos en nuestra defensa, buscando torcer la ley terrenal la Ley Divina, buscando interpretaciones, de acuerdo a nuestra propia y supuesta "sabiduría".
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